Decían ayer en Onda Cero que el Cádiz no volverá a ganar un partido esta temporada. Algo más que probable tras ver ayer como nueve jugadores amarillos se arrastraban por el campo diciendo "¿dónde estoy, de dónde vengo y adónde voy?". Otro estaba en la portería, y mejor que se quedase allí. Pero hubo un profesional...sí sí, un profesional, aquello que los cadistas no estamos acostumbrados a ver. Nació en Argentina hace treinta y cinco años, y quizá sea esa experiencia la que le impida, por principios, hacer el ridículo ante dieciséis mil personas (¿o serían menos? Ya saben, eso se puede manipular perfectamente: pongo un cinco en vez de un dos, le subo mil...).
Bueno, que no es ese el tema. Evidentemente, de quien estoy hablando es de Gustavo López, el único que se salva entre tanta mediocridad.
Y tras finalizar el partido, la parroquia cadista se congregó de manera totalmente justificada ante las puertas de un estadio que algunos no merecerían pisar por los siglos de los siglos. Y amén. Por fin parece que aprendemos a no conformarnos con cualquier cosa. La mejor afición de España...jaja. ¡Qué bien nos vendría aprender de Zaragoza o Valencia! Al ver como en la segunda parte los Brigadas Amarillas se retiraban de sus localidades, me alegré. Pensaba que lo hacían por el mal juego del Cádiz y tenían los...arrestos de irse. Nada más lejos de la realidad. Una bandera de Andalucía lo originó todo. Política y fútbol...eso de lo que hace gala un presidente de club catalán...apesta. Se me fue la alegría. Visto y no visto.
Y ahora toca pensar. Es muy posible que el Cádiz descienda a Segunda División B. Estoy seguro. A 26 de Mayo afirmo que un escudo, una camiseta, un sentimiento va a dejar de ser de plata. Toca ahorrar, y el bronce es más barato.
¿Qué supondría un descenso? Algo muy grave. Algo que marcaría el resto de la historia del Cádiz. Algo definitivo. Y ahora explico por qué:
¿Creen que un club puede sobrevivir en Segunda B con 10.576.440,66 €. de deuda a acreedores a corto y largo plazo? Muy difícil. Dejemos de mirarnos el ombligo y pensemos en Compostela, Logroñés, Granada u Oviedo. Todos equipos ilustres que han vivido lo que supone empezar en Tercera División por impagos. Y último, y no por ello menos importante: la mayoría de jugadores del Cádiz tienen clausulas en sus contratos por las cuales se liberan completamente del club en caso de descenso. Eso significa hacer una plantilla nueva, algo no previsto, pues el objetivo de esta campaña era el ascenso.
Bueno, que no es ese el tema. Evidentemente, de quien estoy hablando es de Gustavo López, el único que se salva entre tanta mediocridad.
Y tras finalizar el partido, la parroquia cadista se congregó de manera totalmente justificada ante las puertas de un estadio que algunos no merecerían pisar por los siglos de los siglos. Y amén. Por fin parece que aprendemos a no conformarnos con cualquier cosa. La mejor afición de España...jaja. ¡Qué bien nos vendría aprender de Zaragoza o Valencia! Al ver como en la segunda parte los Brigadas Amarillas se retiraban de sus localidades, me alegré. Pensaba que lo hacían por el mal juego del Cádiz y tenían los...arrestos de irse. Nada más lejos de la realidad. Una bandera de Andalucía lo originó todo. Política y fútbol...eso de lo que hace gala un presidente de club catalán...apesta. Se me fue la alegría. Visto y no visto.
Y ahora toca pensar. Es muy posible que el Cádiz descienda a Segunda División B. Estoy seguro. A 26 de Mayo afirmo que un escudo, una camiseta, un sentimiento va a dejar de ser de plata. Toca ahorrar, y el bronce es más barato.
¿Qué supondría un descenso? Algo muy grave. Algo que marcaría el resto de la historia del Cádiz. Algo definitivo. Y ahora explico por qué:
¿Creen que un club puede sobrevivir en Segunda B con 10.576.440,66 €. de deuda a acreedores a corto y largo plazo? Muy difícil. Dejemos de mirarnos el ombligo y pensemos en Compostela, Logroñés, Granada u Oviedo. Todos equipos ilustres que han vivido lo que supone empezar en Tercera División por impagos. Y último, y no por ello menos importante: la mayoría de jugadores del Cádiz tienen clausulas en sus contratos por las cuales se liberan completamente del club en caso de descenso. Eso significa hacer una plantilla nueva, algo no previsto, pues el objetivo de esta campaña era el ascenso.
